Mi yo mísmo
En qué momento de mi vida habré cambiado?, de pronto, en uno de esos momentos de soledad y aburrimiento no queda otra cosa mas que pensar en cosas y uno de esos pensamientos fue el proceso evolutivo que he sufrido con el paso de los años, el darme cuenta de ésta nueva metamorfosis interna fue de igual manera como cuando no podemos conciliar el sueño y de pronto despertamos y nos preguntamos “en qué momento me quedé dormido?”. Muy probablemente se deba a mis ya 3 años y medio de independencia, el haber cortado el cordón umbilical en un principio fue aterrorizante y divertido a la vez, lo desastroso que era conmigo mismo, el desorden y el horrible estilo de vida (si se puede llamar vida) que llevaba en ese momento es sólo cenizas con lo que hoy estoy viviendo, es como si un nuevo “yo” emergiera de alguna parte de mi interior y esta nueva versión viniera precargada de archivos memorables que al abrirlos despliegan imágenes y frases que mis padres me enseñaron a lo largo de los años. Ahora cada situación importante que tengo que lidiar revivo en automático el proceso de enseñanza que “sufrí” al estar a su cargo, pero con una diferencia, ahora no hay quien me salve, tengo que depender de mi mismo, de mis recuerdos y experiencias para poder salir del pozo antes de que lo tapen conmigo adentro.
Me pregunto si alguien más sentirá la misma angustia y sorpresa que siento en este proceso de reinvención. Si es verdad que yo mismo he forzado parte de éste cambio echando mano de mi filosofía de vida que es la que me permite estar donde estoy y me obliga a exigirme un “no conformismo”. Esta exigencia es un acto simple, se trata de mantenerme a la defensiva sobre mis logros, un posible fracaso en alguna decisión tomada me permitiría levantarme gracias al casco y rodilleras que traigo conmigo y buscar otra alternativa; es muy simple y efectiva.
Empleando una definición sencilla puedo decir que mi filosofía de vida es mi “Hakuna Matata” y esto implica literalmente lo que dice la canción: -Sin preocuparse es como hay que vivir-, y cómo hay que vivir? A lo largo de la vida se nos presenta un universo de posibilidades, el proceso es convertir ese universo en un árbol binario de posibilidades reduciéndolo así a dos posibilidades, dos caminos. El proceso de ordenamiento es lógico y va de las prioridades siempre pensando en el efecto a más largo plazo que se nos permita, si fracasamos volvemos hacia el otro camino, y si este ha desaparecido entonces el árbol sufre un reordenamiento y ese camino vacío es ocupado por otra posibilidad. Siempre habrán caminos, siempre habrán nuevas posibilidades, mi árbol es infinito. Cada decisión que tomo es como lanzarme del bongi con un elástico reforzado y previniéndome con un colchón gigante para el caso de que algún imprevisto suceda. Un ejemplo? Mi cambio de Monterrey a Carmen, el descubrir que viviría un estancamiento me obligó a buscar una nueva posibilidad y tomé el camino que ahora estoy recorriendo.
No tengo idea de que tan lejos pueda llegar, mi filosofía no prevé la muerte, de lo que estoy seguro es que tengo la capacidad para idear alguna otra forma que me ayude a salir de cualquier abismo y vivir como solo yo puedo vivir.


